La musicoterapia es la ciencia que por medio de un musicoterapeuta cualificado que trabaja promoviendo experiencias musicales y sonoras, logra mejorar los niveles psicosociales, emocionales y sanitarios de las personas y los grupos, ya sea complementando otras terapias o como terapia única.

(Eva Prieto y Luis Miguel Saeta ,2011)


Es una disciplina científica sanitaria, cuya principal  característica es que es multimodal, al poder desarrollar de forma conjunta aspectos fisiológicos, cognitivos, emocionales y sociales en las personas.



A nivel fisiológico

  • Estimula la actividad neurovegetativa y los procesos homeostáticos celulares.
  • Refuerza el sistema inmunológico y límbico-hipotalámico.

A nivel cognitivo

  • Desarrolla la motricidad, potencia la creatividad, facilita la conexión de los hemisferios cerebrales.
  • Ayuda a la capacidad de comunicación y expresión verbal y no verbal.
  • Desarrolla la capacidad de atención.
  • Estimula la imaginación.
  • Facilita el uso de la memoria a corto y largo plazo.
  • Desarrolla el sentido de orden y de análisis.

A nivel emocional

  • Reduce estados de tensión y carencias emocionales.
  • Contribuye a expresar las emociones y sentimientos.
  • Mejora la autoimagen, autoestima y autonomía de la persona.
  • Impulsa la dimensión existencial y trascendental.
  • Reduce el estrés y la ansiedad, aumentando el equilibrio psicológico.
  • Es fuente de placer y gozo, lo que mejora el estado anímico de las personas.

A nivel social

  • Facilita la capacidad de comunicación con uno mismo y con los demás.
  • Conexión de la persona consigo misma y con el mundo que la rodea.
  • Tiende a unir a las personas.
  • Favorece el sentimiento de pertenencia a un grupo, creando lazos afectivos y de amistad.

 

Es importante resaltar que la musicoterapia tiene poco que ver con recetas musicales para un determinado mal o con escuchar música relajante. Ante todo, es un proceso activo, donde la persona es parte actuante y dinámica de su  proceso terapéutico en un contexto donde la voz, el movimiento, la expresión corporal, la comunicación con instrumentos musicales  y el vínculo cliente -terapeuta son elementos imprescindibles.